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A Contratiempo
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ISSN 2145-1958 | Martes 16 de Abril del 2024 | RSS

El Puma: Estoy sano y más vivo que nunca





Por Katherin Monsalve
Estudiante de Comunicación social - Periodismo
Universidad del Quindío




“Muerte para mí quiere decir la primera separación de tu cuerpo y espíritu; el cuerpo es un vehículo, transitamos, no nos quedamos; entonces tú dices: bueno, si me toca… yo entré y tengo que salir” (entrevista a José Luis Rodríguez, El Puma en el show de Bayly).

Era el año 2.000. La doctora le dijo: “esta enfermedad no tiene cura, y se me acaba de morir un paciente que por cierto era venezolano”. Tenía fibromatosis pulmonar. Acababa de quedarse sin aire en un avión que iba de Los Ángeles a Miami. Fue después de salir de ese consultorio que pensó: “nací, tengo que morir como todo el mundo, pero si me da un chance, más sería genial”.

Los primeros días de noviembre de 2014 los medios de comunicación publicaron que había muerto, que su partida era una gran pérdida para la música, y todas esas otras frases que enaltecen a los que ya no están. El diario El Universal mostró, el 3 de noviembre de 2014, un video que parecía venir del más allá, El Puma aparecía diciendo: “qué tal amigos de Hispanoamérica. Soy José Luis Rodríguez, El Puma, y quiero desmentir ese rumor que ya ustedes saben cuál es… de que partí del cuerpo (…). Gracias por las oraciones, por los buenos deseos; y los que se alegraron, déjenme decirles que es sencillo: a todos nos va a ocurrir, como a las plantas, los animales, lo mismo; entramos, salimos. Nacemos, morimos, transitamos, no nos quedamos (…) voy a seguir en lo que estoy hasta que Dios me dé fuerzas. Que Dios los bendiga. Chao”.

El 11 de diciembre de 2014 se presentó en La Voz Perú. Estaba intacto: sus cejas gruesas y negras, triangulares. Su melena, espesa, sedosa y peinada hacia atrás. Sus ojos hundidos, pequeños y alargados. Su mirada entrenada para darle elegancia a su presencia en el escenario. Su voz, imponente.

“Tiene el cabello negro, y ojos color marrón, mira siempre de frente, con mucha decisión (…) sonríe dulcemente pero con altivez” (Mi amigo El Puma, Sandro). Eran las características físicas que encajaban con lo que Delia Fiallo quería para el nuevo personaje de la telenovela venezolana Una muchacha llamada Milagros; un joven que actuaba en la clandestinidad bajo el seudónimo de El Puma, que combatía la dictadura del general Marco Pérez Jiménez. Después de interpretar a ese personaje no se le conoció de otra manera, era El Puma.

En sus canciones le habla a muchos sentimientos y situaciones, pero el manejo poético de la figura femenina ha sido constante, “tu belleza incalculable, y esos ojos adorables del color del primer grito de la aurora”. El hombre como su propio juez, “el culpable soy yo por haberte tenido olvidada, por dejar que muriera el amor, por haberte negado mi mano”. La imposibilidad de corregir los errores pasados, “es la hora de pensar para aprender a comprender”. La indiferencia hacia una persona que se amó después de una traición “tendría que llorar por ti y no tengo ni una lágrima”. La brevedad de la vida, “llegar más tarde no es llegar, no podemos despertar cuando el día esté muriendo (…) porque el tiempo, se nos va a ir como el agua en las manos”. El derecho del hombre a fantasear, “un toque de locura, un engaño, una historia oculta, aunque al fin no sea verdad”. Y claro, el amor como un espejismo, “dueño del aire y del reflejo de la luna sobre el agua… dueño de nada”.

Jaime Baily: ¿Te gustaría reencarnar en un hombre o en una mujer?

El Puma: ¿Te digo la verdad? No quisiera volver. Yo ansío, anhelo, suplico que esta sea mi última; hay sitios mejores que la tierra para vivir.

Solo se le han conocido dos esposas, Lila Morillo y Carolina Pérez, con esta última lleva veintiocho años de relación. De sus matrimonios le nacieron tres hijas: Liliana, Lilibeth y Génesis; no hay mucha claridad sobre la relación entre ellas, pero está algo que dijo El Puma: “ya llegará el momento, un día, no sé, cuando tengamos 99 años, no sé cuándo va a ser; pero va a suceder, no sé cuándo, pero no quiero partir del cuerpo dejando eso sin solución”, respiraba con la intención de tomar suficiente aire para llenar los pulmones, pero no lo logaba.

Así como tiene cuentas pendientes, también tiene deudas saldadas. En su libro El Puma y yo escribió, a modo de conclusión: “A todos mis hermanos, los que se fueron y los que están: la ecuación no es difícil, entramos, salimos. Nacemos, morimos. Transitamos, no nos quedamos. Administramos, no poseemos. Yo tengo y lo mío no existe. A todos los amé y admiré. Hasta siempre, nos seguiremos viendo”.

Se dice que las personas se revelan a través de sus acciones. Los artistas en sus obras. Los cantantes dejan algo de su carácter en alguna introducción, en algún coro, quizá en un final; incluso en canciones compuestas por otros. Uno de sus temas dice: “sin un pasado que olvidarme, sin nada más que preguntarme, con un camino por delante”.

Esa visión del futuro quedó clara con estas palabras que El Puma le dijo a Jaime Bayly: “Si empiezo a hablar del pasado: yo fui, yo hice, yo estuve… ya estoy muriendo”.

Su más reciente muerte, según los medios de comunicación, fue en junio de 2015, el portal HECHOInformativo.com escribió: “falleció el famoso cantante venezolano José Luis Rodríguez, El Puma, a los 72 años de edad. Debemos recordar que hace apenas unos meses reveló ante los medios de comunicación que padece fibrosis pulmonar, el departamento forense informó que murió a causa de un Bronco- Espasmo esta mañana en su casa”.

El 23 de junio de 2015, a las 6:09 de la tarde, en la cuenta de Twitter @SoyElPuma, José Luis Rodríguez publicó una foto suya junto a un mensaje: “No estaba muerto, me fui de rumba, gracias a Dios”.

Sus admiradores lo vieron en su show más reciente: la gala de los Premios Copihue de Oro, el 11 de diciembre de 2015.

Un artista no marca generaciones por el número de escándalos en las revistas. No es conocido porque digan que murió en dos ocasiones. Un artista se prueba cuando pasan 50 años y todavía lo escuchan personas de 15 y 90 años, cuando a los conciertos “Van la abuela, la mamá y los hijos”. Eso ha logrado El Puma.

Fotografías tomadas de twitter: @SoyElPuma